El blues
Cambiamos de rumbo. Ahora toca el siglo XX desde la música popular, y todo parte del blues: personas expulsadas de África, vendidas como esclavos, cantando en los campos de algodón para sobrellevar el sufrimiento. De esos cantos de trabajo, de la herencia espiritual y de los ritmos africanos nace. Y es, además, un canto de resistencia.
1.1 Una mezcla de tres culturas
El blues no salió de la nada, y tampoco salió de un solo sitio. Se juntaron tres mundos en el mismo punto del mapa: el delta del Misisipi. Pulsa cada continente.
1.2 La máquina del swing
Están escritas dos corcheas iguales, pero no se tocan iguales. El swing las convierte en la primera y la tercera de un tresillo: larga-corta. Es lo que separa esto de la música clásica.
Es la misma frase escrita exactamente igual. Lo único que cambia es dónde cae la segunda corchea de cada pulso.
1.3 Responsorial · uno canta, los demás responden
Viene de la herencia espiritual y religiosa: el solista lanza una frase y el grupo le contesta con otra frase, no con un ruido. Es la conversación que sigue estando en el blues, en el gospel y en medio mundo de la música popular.
Pulsa y verás cómo el solista propone y el coro le responde. Con «Canto yo la llamada» eres tú quien lanza la frase desde el teclado, y el coro te contesta.
1.4 Escuchar un blues real
Un blues entero, del principio al final. Cuenta las tres frases y los doce compases: es la rejilla de la pestaña siguiente, con el swing de aquí arriba y los acordes de séptima dominante de la pestaña 3. Todo lo que has tocado en esta pantalla está ahí dentro.
1.5 Y de aquí sale casi todo
Frente a la música clásica, donde el compositor lo indica todo y el intérprete casi reproduce, el blues recupera el valor de la improvisación. De ahí salen leyendas como Bessie Smith, Robert Johnson o Muddy Waters… y más adelante el rock, el pop, el soul y hasta el hip hop tienen al blues como abuelo.
Por eso este taller termina en la pestaña Impro+: porque el proyecto de la unidad no es analizar un blues, es tocarlo.
La estructura
Tres frases, doce compases, y siempre la misma armadura de acordes. Cámbiale la tonalidad, dale a escuchar y verás por dónde va la banda en cada momento. Los tres grados son los de siempre: I7, IV7 y V7, todos de séptima dominante — ese es el sonido del blues.
2.2 Por qué está construida así
Primera frase. Cuatro compases sobre el I7. El solista dice algo y lo deja reposar. En el blues cantado, aquí va el primer verso.
Segunda frase. Se repite la misma idea, pero el IV7 la tiñe de otro color antes de volver al I7. En el blues cantado se repite el mismo verso.
Tercera frase. Llega el V7, la máxima tensión, baja al IV7 y resuelve. El último compás vuelve al V7 y todos rematan juntos con tres golpes: eso es el turnaround, y te empuja otra vez al principio.
Cifrado americano
Diez acordes, su estructura y su cifrado. En el libro están todos sobre Re para que se comparen bien; aquí cada uno está sobre una tónica distinta, que es como te los vas a encontrar en una partitura real. Pulsa cualquiera para oírlo y ver cómo se apila.
3.1 Los cinco tríadas
Tres sonidos. Lo que cambia es el tamaño de la tercera y de la quinta.
3.2 Los cinco cuatríadas
Cuatro sonidos: los mismos de antes más una séptima encima. Fíjate en de qué tríada nace cada uno.
3.3 Cómo se lee un cifrado
La letra es la tónica: A es La, B es Si, C es Do, D es Re, E es Mi, F es Fa, G es Sol.
Lo que va detrás dice qué le pasa a la tercera, a la quinta y a la séptima. Si no pone nada, es un acorde mayor.
En el blues te vas a encontrar sobre todo el de séptima dominante —G7, C7, D7— en los tres grados. Por eso suena a blues y no a otra cosa.
Impro+
tema El tema del libro
Sol 7 G7impro Con qué notas puedes improvisar
Sol 7 G7Las teclas encendidas son las que suenan bien sobre el acorde que está sonando ahora mismo. Las apagadas, mejor no. Cambian solas en cada compás.